Tras aquella fatídica noche de juegos de cartas y muertes baratas , Alessandro consiguió llegar a casa sano y salvo , con algunos rasguños , pero nada que no se pudiese arreglar con un poco de alcohol y un paño bien limpio .
Abrió el portón de su casa , cerrándolo tras de sí , y tras eso mirar al solitario salón , irrumpido por unas escaleras que daban hacia la parte superior de la casa y a otra escalera , que daba a su terraza , a la cual no saldría esa noche . Subió a su habitación , no sin antes dejar su sombrero y su gabardina , sacando las tres cartas que Mariano le había ''dado'' y tras eso las dejó sobre la mesilla de su habitación , desnudándose y dejando su ropa manchada de sangre a un lado de su cama , poniéndose en marcha hacia la bañera .
No dudó un sólo segundo en llenarla casi hasta rebosar , y una vez hecho esto meterse lentamente en la misma , mirando ahora al lado contrario por donde se había metido , sosteniendo una gran sonrisa sobre su rostro .
Allí se hallaba una botella de vino de gran reserva , con una cantidad aproximada a la mitad de la botella , le venía perfecto .
Agarró la botella, la descorchó rápidamente y le dio un rápido trago a la misma , echando otro poco sobre su herida , que era bastante pequeña , pero al fin y al cabo una herida .
La ducha no duró demasiado , lo suficiente para salir con su cuerpo envuelto en humo , su morena piel brillante y sus azules ojos empañados por las lágrimas del escozor de su herida y del vapor , algo muy relajante para él .
Agarró unos pantalones de seda negra que tenía allí y se los puso , tirándose sobre la cama lentamente y agarrando las cartas , abriendo la primera y leyéndola . Nada importante , una lista de asesinatos , ahora inservibles , donde se encontraban el apellido de la familia y el mismo tachado con sangre , la de su hermano lo más seguro .
En la siguiente carta sólo había varias fotos de mujeres desnudas y cargamentos de armas . Pero la última carta..esa tuvo que leerla muy concentrado , pues no sólo le informaba sobre su enemigo , si no de donde podría ser la próxima parada del mismo y algo más de él , que sería una carta que se reservaría .
Leyó con atención :
'' Espero que acabases con el rastro de esa familia , por que ya me has fallado suficiente , demasiado diría yo .
Si no llega a ser por esta orden que te dí , ahora mismo habríamos perdido Casa Diarola , nuestros contactos en el senado de Italia y lo más importante . el fruto , el cual por suerte lo traerán esta misma noche sobre las diez .
Mientras tanto quiero que te reúnas con Erich Lesftern en el hotel '' Palazo da Firenze '' , él te dará lo que ya sabes , y tú deberás darle lo que ya sabes , algo muy simple Mariano , espero que no falles también en eso .
El maletín te lo dará Carlo , pregunta por él en la recepción del hotel y recuerda ir a la lavandería , te esperarán allí .
César...''
Rápidamente buscó en el sobre de la carta y en la misma carta la fecha de la entrega o por lo menos de cuando fue escrita , pero no encontró ni una ni otra , solamente una dirección y un nombre , suficiente.
Se puso en pie lentamente y guardó las cartas en el cajón de aquella mesilla , cuando de repente se abrió de un golpe la ventana de su habitación , dejando ver una sombra tapando la luz que se reflejaba contra el suelo del mismo .
El chico apagó la luz y se pegó contra la pared rápidamente , esperando que quien fuese el que entrase no hubiese descubierto que él estaba dentro .
Dos encapuchados , vestidos de negro cayeron al suelo y en pocos segundos ya se encontraban dentro de la habitación , ambos armados con lo que parecían sables florentinos y revólveres en los cinturones de sus espaldas .
Uno de ellos se dirigió hacia los mueble de la habitación y comenzó a abrirlos rápidamente , puede que en busca de las cartas . El otro simplemente se quedó vigilando por si entraba alguien .
El chico , indeciso , pero a la vez seguro , saltó sobre el que vigilaba y lo agarró por el cuello , mientras gritaba y pataleaba .Agarró su cabeza entre sus manos y la estampó contra el espejo , mientras el mismo se resistía .
El otro encapuchado se exaltó y rápidamente desenvainó su sable .
El joven Alessandro consiguió quitarle el mismo sable al otro encapuchado , y cuando el primero fue hacia él para herirle , Alessandro fue más rápido y le clavó el sable en el estómago , llevándolo hasta la ventana para dejarlo caer por el balcón y hacerlo impactar contra el suelo .
Todo parecía haber terminado esa noche , pero mucho antes de poder girarse , el segundo encapuchado lo agarró por el cuello y lo llevó hasta el saliente de la baranda del balcón , intentándolo caer , pero antes de poder hacer nada más una vieja voz salió al aire .
- ¡ Bruto , detente ahora mismo ! - Un anciano con una gabardina azul oscuro alzó la voz , y como si se tratase de una máquina , aquel encapuchado se paró .Al lado del anciano había otros dos encapuchados y el cuerpo del primer encapuchado , que yacía muerto sobre un charco de su propia sangre .- Recogedlo antes de que lo vea nadie ..
¿ Quién sería ese anciano ..?
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